miércoles, 26 de noviembre de 2008

3.3. El Antiguo Egipto: Del Periodo Arcaico al Segundo Periodo Intermedio

Periodos Históricos de Egipto

La cronología del Antiguo Egipto se divide en periodos que abarcan diferentes momentos de la historia de dicha civilización. Cada uno de estos periodos fue protagonizado por diversas dinastías de faraones y otros gobernantes:
  • Periodo Predinástico: desarrollo de los reinos del Nilo previos a los faraones.
  • Periodo Protodinástico: Dinastía 0, poder de Hieracómpolis.
  • Periodo Arcaico: dinastías I y II
  • Imperio Antiguo: dinastías III, IV, V y VI
  • Primer Periodo Intermedio: dinastías VII, VIII, IX, X y XI
  • Imperio Medio: dinastías XI, XII y XIII
  • Segundo Periodo Intermedio: dinastías XIV, XV, XVI y XVII
  • Imperio Nuevo: dinastías XVIII, XIX y XX
  • Tercer Periodo Intermedio: dinastías XXI, XXII, XXIII, XXIV y XXV
  • Periodo Tardío: dinastías XXVI, XXVII, XXVIII, XXIX, XXX y XXXI
  • Periodo Helenístico: gobierno macedónico y Dinastía Ptolemaica.
  • Periodo Romano: provincia romana de Ægyptos.

Período Arcaico de Egipto (3100 – 2700 a.C.)

Según Manetón (historiador y sacerdote egipcio del siglo III a.C.) durante este periodo la capital de Egipto estuvo en la ciudad de Tinis o Tis, por lo cual es conocido también como Época Tínita.

Los reyes tuvieron un fuerte papel militar, lo que permitió la expansión más allá de la Primera Catarata y la conquista de Elefantina y Asuán. Durante el reinado del faraón Aha se realizaron varias expediciones a Nubia, en el sur. Dyer, sucesor de Aha, alcanzó las riveras del Mar Rojo. Otro punto que centró la atención de los gobernantes egipcios fue la frontera occidental, la cual era amenazada por los libios. En época del faraón Den, los libios alcanzaron el Sinaí en donde se enfrentaron con los egipcios por el control de los recursos minerales.

Dentro del reino la principal preocupación fue la consolidación de la unidad del Alto y el Bajo Egipto. Para ello los faraones adoptaron la utilización de la corona roja del Bajo Egipto y la corona blanca del Alto Egipto como una sola. También se celebraron alianzas matrimoniales estratégicas y se construyeron templos y tumbas reales que unificaron los ritos de ambas regiones, principalmente en Abidos y Saqqara. A pesar de ello las rebeliones en el Bajo Egipto amenazaron la estabilidad del reino, tomando en muchas ocasiones un peligroso tinte religioso al enfrentar al culto de Seth del Bajo Egipto contra el culto de Horus del Alto Egipto, origen del posterior mito de la guerra entre ambos dioses.

El comercio se estableció en dos direcciones principales: con Nubia al sur, mediante rutas terrestres que superaban el obstáculo de la Primera Catarata, y con el Levante (actuales Siria, Líbano, Palestina e Israel), a través de rutas marítimas por el Mediterráneo.
La pirámide escalonada de Saqqara.

El Imperio Antiguo (2700 – 2250 a.C.)

Al inicio de la dinastía III el faraón Dyeser (Djoser) trasladó la capital hasta Menfis, al sur de El Cairo, hecho que daría nombre a todo Egipto. El nombre del principal templo de la ciudad, el Hat Ka Ptah (“casa del espíritu de Ptah”), fue traducido al griego como Aegyptos, palabra que con el pasó del tiempo designó al barrio donde se encontraba, luego a toda la ciudad y por último a toda la región.

Dos de los rasgos más importantes del Imperio Antiguo fueron la fuerte centralización del estado y el poder político, y la divinización absoluta del faraón como custodio de la justicia y el orden universal.

La estabilidad interna lograda durante este periodo permitió la expansión de los egipcios por Nubia y el Sinaí. Las ciudades se convirtieron en los centros de la vida cultural y religiosa del imperio, y las regiones agrícolas se vieron enriquecidas por importantes obras hidráulicas que buscaban aprovechar mejor los dones del Nilo.

Figura importante de este período fue el Visir del faraón Dyeser llamado Imhotep, gran sabio egipcio y sumo sacerdote del dios Ptah posteriormente divinizado. Imhotep llegó a obtener gran relevancia en la historia de Egipto tras diseñar la pirámide escalonada de Saqqara, una de las primeras pirámides exitosas en territorio egipcio. Posteriormente, durante la dinastía IV los faraones Keops, Kefrén y Micerino construyeron las pirámides más extraordinarias e importantes de Egipto, conocidas en su conjunto como las Pirámides de Giza.

Duarante la dinastía V se abandonó la construcción de pirámides monumentales para favorecer la edificación de Templos Solares. Esta tendencia se explica debido al poder que obtuvo el clero de Heliópolis sobre los tradicionales sacerdotes de Menfis. Sin embargo, los proyectos monumentales pronto debilitaron las arcas del estado y con ello la popularidad del poder político central.

Tras el reinado del faraón Pepy II, los nomarcas (gobernadores provinciales de gran poder) aprovecharon la debilidad de los faraones para iniciar un proceso de descentralización en todo Egipto.

Primer Periodo Intermedio (2250 – 2050 a.C.)

Con su popularidad por el suelo y los nomarcas tomando el control de las provincias, la monarquía faraónica de Menfis se enfrentó a una situación de inestabilidad que se vio agudizada por una serie de sequías que provocaron hambruna y enfermedad. En poco tiempo las rebeliones estallaron y la corte fue expulsada de Menfis, buscando refugio en Abidos. Los Lamentos de Ipuur, un antiguo documento de la época, describen la situación de anarquía e incertidumbre que se extendió por todo Egipto.

Este sería el comienzo del Primer Periodo Intermedio durante el cual tomaron gran protagonismo los nomarcas de Heracleópolis y Tebas. Actoes (nomarca de Heracleópolis conocido como Jety I) dio un golpe de estado que depuso al faraón Neferirkara II e inició la dinastía IX. Esto fue aprovechado por los nomarcas de Tebas para tomar el control del Alto Egipto en el sur. Ambas ciudades protagonizaron sangrientas luchas por el control total del reino.

Alrededor del 2130 a.C. surgió en Tebas la dinastía XI. En 2040 a.C. Mentuhotep II conquistó Heracleópolis, unificando nuevamente Egipto y fundando el Imperio Medio.

El Imperio Medio (2050 – 1800 a.C.)

Mentuhotep II fortaleció su reinado sometiendo a los nomarcas mediante la destitución o haciéndolos jurar lealtad ante los dioses. Ordenó que la provincia de Heracleópolis fuera absorbida por Heliópolis. Centró sus campañas militares en el sur para restablecer las rutas comerciales en Nubia y reforzó las fronteras en el delta del Nilo para evitar invasiones de pueblos nómadas venidos de Arabia. Sin embargo, no pudo recuperar el poder que tuvieron los faraones del Imperio Antiguo y fue obligado a gobernar junto a un Consejo de Grandes, formado por señores de gran poder militar, económico y religioso.

Tras una línea de gobernantes débiles, la dinastía XI llegó a su fin en medio de una crisis por la sucesión, en la cual se impuso el Visir Amenemhat I. El nuevo faraón gobernó con mano dura, quitándole poder a los nomarcas y trasladando la capital a Itytauy para debilitar a otros nobles del Alto Egipto y al clero de Amón en Tebas. También nombró heredero a su hijo Sesostris I, buscando así evitar una nueva crisis de sucesión. Sin embargo, Amenemhat I murió asesinado por un complot interno, el cual fue descubierto y vengado por su hijo.

Sesostris I concentró sus acciones militares en Nubia, a la cual dio el nombre de Kush. Logró llegar hasta la Tercera Catarata, estableciendo un dominio importante gracias a la fundación de la fortaleza de Buhen en la Segunda Catarata. En el campo de la ingeniería, Sesostris I se destacó por la construcción de un canal navegable que conectó al Nilo con el Mar Rojo.

Los dos principales centros comerciales mediterráneos con los cuales estableció negocios Egipto durante el Imperio Medio fueron Biblos (en el actual Líbano) y Creta (en Grecia).
Alrededor del 1800 a.C. el norte de Egipto fue atacada por un pueblo nómada de origen semita: los Hicsos. Lo sorpresivo de los ataques y el poder militar de los hicsos (quienes utilizaban carros de combate y armas de hierro) provocó el fracaso de la defensa egipcia y el final del Imperio Medio.
El complejo de pirámides de Giza.

Segundo Periodo Intermedio (1800 – 1550 a.C.)

Al mismo tiempo que Egipto era atacado en el norte, la dinastía XII llegaba a su fin. La dinastía XIII que tomó el poder se caracterizó por faraones débiles incapaces de administrar y proteger la totalidad del reino. Esto fue aprovechado por los gobernadores de la región de Xois (en el delta occidental del Nilo) para independizarse y fundar la dinastía XIV.

Entretanto, los hicsos dirigidos por Salitis tomaron el control de gran parte del delta oriental, estableciendo su capital en Avaris y fundando la dinastía XV. Además, consolidaron a vasallos egipcios locales como señores. Manetón se refiere a estos gobernantes como la dinastía XVI.

Con el tiempo el poder de los hicsos se incrementó y fueron capaces de tomar la antigua capital de Menfis. Los egipcios de Tebas decidieron entonces independizarse bajo el liderazgo de la dinastía XVII, cuyos faraones afirmaban ser la “salvación de Egipto contra la dominación de los hicsos”. Ahmose I logró cumplir dicha promesa, aplastando a los hicsos, reunificando a Egipto y levantando el poderoso Imperio Nuevo.

Anotaciones para el Mundo Mágico: Las momias de Imhotep

Su nombre ha sido vinculado por la cultura popular con historias de momias malditas gracias a éxitos del cine protagonizados por Boris Karloff (1932) y Arnold Vosloo (1999). Pero el gran visir Imhotep fue más que un monstruo de películas muggles de terror. Considerado por algunos como el fundador de la medicina egipcia y el primer científico conocido, Imhotep alcanzó un poder sin precedentes en el Antiguo Egipto para alguien distinto al faraón. Algunos de sus títulos fueron: Tesorero del Rey del Bajo Egipto, Primero después del Rey del Alto Egipto, Administrador del Gran Palacio, Señor Hereditario, Sumo Sacerdote de Heliópolis, el Constructor, el Escultor, Hacedor de Vasijas de Piedra… La medicina, la astrología, la arquitectura, el cálculo y la geometría son algunas de las disciplinas que cultivó e innovó, llegando a ser deificado en el Periodo Tardío como dios de la medicina y la sabiduría. Además, diseñó y construyó la famosa pirámide escalonada de Saqqara.

Pero el rasgo que ha hecho famoso a Imhotep entre los muggles podría tener sus orígenes en el gran conocimiento mágico que el sabio egipcio poseía.

“Imhotep estaba obsesionado con la medicina, principalmente en cómo vencer a la muerte”, explica el investigador mágico Moomi al-Hawassi, director de desencantadores en las Oficinas de Gringotts en Egipto. “Centró sus estudios en los ritos de preservación de los cuerpos mediante la momificación. Sin embargo, nunca logró resucitar a nadie, pero sí reanimar cadáveres. Aunque este no era su objetivo, Imhotep supo aprovechar este fallo combinándolo con otra de sus obsesiones: la construcción de tumbas.”

Las tradiciones funerarias egipcias exigían que los difuntos fueran enterrados rodeados de riquezas para la vida eterna. Pero esto también generó un negocio oscuro de profanación y robo de tumbas. Para los egipcios esto era motivo de alarma y preocupación. Las momias de Imhotep parecen haber sido una excelente solución.

“Ningún egipcio decente quería convertirse en una momia reanimada. Aquello era un destino simplemente espantoso”, asegura el doctor al-Hawassi. “Por ello, el negocio de Imhotep se benefició de criminales y traidores condenados a muerte.”

Cuando la figura de Imhotep fue redescubierta por los historiadores mágicos a mediados del siglo XIX, se le tachó de forma negativa pues, en el Mundo Mágico moderno, la reanimación de cadáveres es considerada un Arte Oscura. De alguna manera esta mala fama de Imhotep llegó a oídos muggles dando inició a la leyenda de uno de los monstruos de terror más emblemáticos de la cinematografía: la Momia.

Recursos de Investigación:

http://es.wikipedia.org/

“Faraones del Sol”, revista National Geographic en español, abril de 2001

“Los Constructores de las Pirámides”, revista National Geographic en español, noviembre de 2001

Actividades:

1. Busca y presenta a tus compañeros información acerca de las Pirámides de Giza.